Ilustración sobre la gestión de la frustración: mujer en la montaña mirando al horizonte

Gestión de la frustración: qué hacer cuando sientes que has fracasado

Le has dedicado tiempo, energía e ilusión a algo, y no ha salido como esperabas. Un proyecto, una relación, un objetivo que te habías marcado. Y de repente aparece esa sensación tan incómoda: la de haber fracasado.

Como psicóloga, acompaño a diario a personas que sienten que no son suficientes por no cumplir una expectativa. Por eso quiero empezar recordándote algo importante.

Tú eres mucho más que tus resultados

Nuestra valía es inherente a ser, no a cumplir con un objetivo o con un resultado.

Cuando algo no sale, es fácil que el pensamiento pase de «esto no ha funcionado» a «yo no valgo». Pero son dos cosas muy distintas. Un resultado habla de una situación concreta, con muchas variables que no siempre dependen de ti. Tu valor no está en juego cada vez que algo no sale como esperabas.

Separar una cosa de la otra es una de las bases de una autoestima sana. No se trata de que nada te afecte, sino de que lo que te afecta no defina quién eres.

¿Por qué no sirve negar la sensación de fracaso?

Es importante permitirse la sensación de fracaso y de decepción. Negar lo que te duele no elimina el dolor: solo lo oculta o lo disimula.

Muchas veces intentamos pasar página rápido. Nos decimos que no pasa nada, nos ponemos con lo siguiente o buscamos el lado positivo antes de tiempo. Pero gestionar las emociones no es hacer que desaparezcan. Es darles espacio, permitirte sentirlas y, desde ahí, aprender a soltarlas.

La frustración también necesita su sitio. Si la reprimes, suele volver por otro lado: en forma de irritabilidad, de cansancio o de una exigencia todavía mayor contigo.

Cuando forzar las cosas te aleja de ti

Cuando algo no está funcionando, es fácil caer en forzarlo. Seguir adelante solo por «cumplir», por lo que ya has invertido o por miedo al qué dirán si lo dejas. Pero forzar algo que no encaja te aleja de lo que realmente necesitas y quieres. Y cuanto más empujas, más frustración acumulas.

Parar, en esos momentos, no es rendirse. A veces es la forma más coherente de cuidarte: tomar distancia, conectar con lo que te hace sentir vivx y recordar desde dónde quieres hacer las cosas y por qué son importantes para ti.

Lo que puede aparecer después del vacío

Cuando finalmente te permites soltar ese proyecto, ese objetivo… y transitar la sensación de fracaso, es habitual que aparezca un vacío. Al principio puede sentirse muy desagradable, porque no sabes qué va a ocupar ese espacio. Pero ese vacío también es sitio libre: el lugar desde el que puede nacer algo nuevo, más alineado con quien eres ahora.

Te dejo un par de preguntas para que resuenen un rato en tu cabeza: ¿cuándo fue la última vez que sentiste que habías fracasado? ¿Cómo sostuviste esa sensación?

Si sientes que la frustración o la sensación de fracaso te están pesando más de lo que puedes sostener solx, en nuestro centro de psicología en Granada te acompañamos desde una psicología con enfoque integrativo, de forma presencial en Plaza del Campillo u online. Ponte en contacto con nosotras y pide tu primera cita.